Amado Osho, ¿Quién soy ?

Alien

Sanjaya, ¿cómo lo voy a saber? ¿Cómo puedo responder a esta pregunta?

Nadie puede responderla, excepto tu.  No puedo responder en tu nombre.

Yo sé quién soy, pero ¿cómo puedo decir quién eres? Tu vas a tener  que bucear en lo profundo de tu propio ser. Y las personas que han estado respondiendo en tu nombre no te han hecho ningún bien. Porque has recogido y acumulado sus respuestas, que se han convertido en conocimientos, y esos conocimientos evitan que surja tu sabiduría.

Sí, hay miles de respuestas disponibles. Yo también te puedo responder muy fácilmente:  que eres un alma, lo eterno, inmortal.

Te puedo decir todas estas cosas hermosas que se han dicho a través de los tiempo, pero que no van a ayudar.

No puedo responder por ti. No es una pregunta que puede ser contestada por nadie, que no seas tú. Tienes que ir a tu propio ser.

Es una pregunta muy personal, absolutamente privada, y sólo tú eres capaz de conocer la respuesta.

A través de una profunda indagación en tu  propio ser.

De eso se trata la meditación.

Ramana Maharshi solía dar únicamente una meditación a sus discípulos:

El quedarse en silencio e indagar dentro de uno mismo. Al principio verbalmente, y luego, lentamente, poco a poco, dejando las palabras.  Y permitiendo que la cuestión se convierta en un sentir:  «¿Quién soy yo?» – simplemente una sensación, sólo un signo de interrogación en el fondo de tu corazón. E ir adentro.  Un día incluso,  esa sensación desaparece. No hay pregunta; desaparece, eres incuestionable.

Me preguntas: «¿Quién soy?»

Eres Sanjaya; ese es tu nombre. Eres un hombre. Tiene el cuerpo de un hombre. Eress una persona educada. Tiene un título de médico. Estas cosas pueden ser respondidas. Pero eso no es lo que eres.

Cuídate de las personas que te responden a esta pregunta tan profundamente tuya. No te lo puede responder nadie. Y si alguien empieza a hablarte de tu núcleo más profundo, detenlo inmediatamente.  No es asunto suyo y solamente te va a hacer un lío.

Cada vez que alguien te vaya a decir quién eres, para lo inmediatamente. Eso es asunto suyo, y todo lo que te diga no te va a valer para nada, no te va a hacer ningún bien.

El verdadero maestro no te a decir lo que eres, aunque por supuesto que te va a sacudir y llevarte a la conciencia.

Dos pacientes se encontraron en un asilo:

«Buenos días, Fosdike, ¿cómo estás?»

«Estoy bien, Cartwright, pero mi nombre no es Fosdike»

«El mío tampoco es Cartwright»

«Entonces no tenemos nada de qué preocuparnos, lo más seguro es que tampoco seamos nosotros mismos, hoy.»

Y esta es la situación de todo el mundo: toda la tierra es casi una casa de locos; nadie sabe quién es. La gente que no sabe quién es va por ahí diciéndole  a los demás quienes son, les van contando acerca de su ser interno.

 

Osho